26 febrero 2013

PORTARSE BIEN: EL NIÑO QUE NO QUIERE IR AL COLEGIO

"NO QUIERO IR AL COLE"

1.-Establecer los criterios para que el niño se quede en casa 
2.-Descubrir las razones
3.-Hacer un puente entre el hogar y la escuela
4.-Llevar al niño al colegio
5.-Hacer que el niño pase a la fase de asistencia normal a clase
 6.-Reforzar los comportamientos positivos de asistencia a clase
7.-Consultar con el médico en caso de fobia a la escuela

En el colegio, a estas edades, pueden surgir problemas que están al margen de aquellos que tienen un origen académico. Estos problemas, a los que me refiero en esta entrada, son de carácter conductual.
¿Cómo debemos solucionar estos problemas? Los métodos que aquí se sugieren pueden ayudarnos, (a padres y a maestros), a mejorar la situación e incluso a resolverlos.


Cuando los niños comienzan a dar motivos o a excusarse para no ir al cole, en ocasiones dudamos de que el hecho de obligar a un niño a ir a la escuela sea correcto. Muchas veces no sabemos si realmente el pequeño se siente mal, o bien si, como todos los niños en alguna ocasión, simplemente no quiere ir al colegio. 
En los hogares en los que el hecho de ir a la escuela se convierte en un problema, las mañanas se llenan frecuentemente de lágrimas y discusiones.

(Las emociones que los niños sienten  en ese momento oscilan desde la ansiedad de la separación hasta el temor al bullicio escolar. Ocurre que algunos niños no han aprendido todavía a hacer frente a los problemas del mundo exterior, así que tratan de evitarlos. 
En otras ocasiones, los problemas están dentro de casa. Por ejemplo, la familia pasa por un período de tensiones y el niño teme que ocurra algo mientras él está en la escuela.)


Y esto es lo que las seños percibimos por las mañanas cuando abrimos las puertas del colegio. Al recibir a los niños y niñas en el aula (o en las filas), algunas mañanas nos encontramos con esta situación. Nosotras desde las aulas, y los papis desde casa, somos conscientes de que en ocasiones no hay consuelo, que en ese momento no se puede lograr que a un niño le entusiasme el colegio, pero es muy importante actuar para proporcionarle seguridad. Ayudarle a que trabaje, mediante sus sentimientos y guiarle hacia una posible solución. Del mismo modo, se pueden evitar comportamientos que contribuyan al problema.

1.-Establecer los criterios para que el niño se quede en casa

Si está malito. Hay que decidir cuáles son los criterios para que el niño se quede en casa.
Por ejemplo: El niño deberá tener una temperatura de más de 37 grados centígrados y unos síntomas bien definidos. Deberá permanecer en la cama. Si se trata de un niño cuya misteriosa dolencia desaparece cuando ha pasado la hora de ir al cole, hay que asegurarse de que no pasará un día de juegos, diversión y meriendas. Hay que hacer patente el ambiente de enfermedad, no habrá visitas de amigos, tendrá que estar en cama todo el día, con sólo comidas ligeras y nutritivas.


2.-Descubrir las razones
Hay que descubrir qué es lo que angustia tanto al niño como para que no quiera ir a la escuela.
Pautas para los padres: ¿cómo podemos hacerlo?:
  • Mantened una conversación con vuestro hijo/a: Hay que animarle siempre a hablar y a que diga qué ocurre en la escuela que le produce rechazo. (Una buena idea es intentar que enumere lo que más le gusta y lo que menos le gusta del cole y que explique las razones.) Buscad las claves para saber si el niño más que tener miedo a la escuela, teme abandonar la casa. Es posible que los padres no puedan resolver el problema, pero pueden ayudar al niño a hacer frente a sus sentimientos y pueden proporcionarle seguridad mediante su cariño y su comprensión.
  • Hablad con sus hermanos y sus amigos: Con frecuencia, se logra conocer mejor los sentimientos del niño, preguntando a otros niños si saben qué problemas fomentan este comportamiento. En ocasiones, el hermano o hermana mayor conocen la situación y pueden ayudar.
  • Y algo que las seños consideramos importantísimo: Hablad con los maestros. Comunicad y consultad el problema de comportamiento con nosotros. Sea la dificultad de tipo académico o emocional, nosotros debemos conocerla y nos será posiblemente de gran ayuda en la búsqueda de soluciones. 
    En muchas ocasiones, si el niño no lo manifiesta en el aula, (por el motivo que sea), puede que nosotras no lo advirtamos, por eso es muy importante vuestra colaboración.  
    Por nuestra parte, sabéis que siempre fomentamos la comunicación entre familia y escuela, y que en Infantil la comunicación es diaria. Estamos para vosotros cada día, y especialmente para vuestros hijos, siempre.
     
3.-Hacer un puente entre el hogar y la escuela
Se pueden intentar las siguientes ideas para fomentar en el niño el deseo de ir al cole:
  • Sacad el tema de conversación en casa. (Una idea que en ocasiones aconsejamos y funciona bien es tener un calendario en casa, como el de la clase, en el que estén indicados los aconteciomientos especiales del aula. En el calendario él mismo puede ir marcándo los días y vosotros animarlo a que los espere con ilusión: «El próximo viernes es el día del desfile. ¡Chico, va a ser divertido!» o «Tu clase irá a visitar la granja-escuela esta semana. ¿Qué crees que se debe hacer allí? No te olvides de contármelo!»)

     
  • Utilizar la motivación del «enséñame» y «cuéntame». (Consultándolo previamente con la tutora). Traed a clase algo especial para compartir con sus compañeros y con la seño. Ayudad al niño a que busque algo especial que enseñar y contar en clase: tal vez su libro favorito, una foto de su gato... 
  • Comentadle sus preferencias en el colegio y podréis utilizar esta información para motivarle: «¿Hoy te toca Estimulación Temprana, verdad? El profe David es muy simpático»
  • Fomentad las amistades escolares. Ayudar al niño a que haga amigos. Conseguid que sus amigos vayan a casa a jugar una vez a la semana, incluso con los padres turnándose como anfitriones.
4.-Llevar al niño al colegio
Lo que deseamos y tratamos de lograr en todo caso es que el niño acuda al colegio de forma regular. (Especialmente después de las vacaciones o de las convalecencias, cuando suele ser más acusada la resistencia a volver.)
  • Es importante conseguir que el niño aplique la rutina matinal. Hay que dirigir todos los esfuerzos a prepararse y salir. Todo será más ágil si el ritual matutino está bien establecido. El hecho de vestirse y de tomar el desayuno debe convertirse en un hábito de modo que se realice rutinariamente sin muchas reflexiones. Si todo este proceso se ha hecho problemático, cambiadlo.
  • Ignorad los comentarios negativos. No respondáis siquiera a los comentarios negativos que el niño haga sobre la escuela. Por otro lado, hay que elogiar y reforzar los comentarios y acciones positivas.
  • Guíar al niño físicamente si es necesario. Si no hay otra solución, habrá que conducir al niño como si fuera una marioneta por las mañanas hasta que esté en su clase. La manera más eficaz de hacerlo es: con una cara formal y positiva guiar sus movimientos, llevarlo hasta la clase y una vez hecho esto, marcharse rápidamente sin dar opción al niño a haceros una rabieta. (En este momento es el turno de las seños. Por este motivo, en muchas ocasiones, os pedimos que no alarguéis las despedidas, que los dejéis rápido en la puerta y, aunque en ese momento lo pase mal al ver que os marcháis, EN TODOS LOS CASOS los niños y niñas logran calmarse en muy poco tiempo).
5.-Hacer que el niño pase a la fase de asistencia normal a clase

Si hace tiempo que el niño no va a clase, o se resiste especialmente a ir, será preciso llegar a algún acuerdo con la profesora.
  • Que la seño espere al niño en la puerta. Tal vez el maestro u otro miembro del personal de la escuela podrá esperarle a la entrada y llevarle a su clase. Esto debe hacerse con discreción, desde luego, para que los otros niños no lo adviertan.
  • Es bueno acudir a la escuela en horas en que no haya clase. (Como por ejemplo, los sábados que hay entrenamientos y competeciones del Club Deportivo) También llevad al niño a la escuela después de las horas de clase durante una semana; esto puede lograr que el niño se sienta menos incómodo, cuando otros niños estén allí.
6.-Reforzar los comportamientos positivos de asistencia a clase

Tenemos que transmitirle ese entusiasmo. Debéis conseguir que el niño sepa que vosotros, (más que nadie), creéis que es estupendo que vaya al colegio. Elogiad cada paso que le lleve a la asistencia a clase: prepararse, ir y permanecer allí.
  • Recompensad al niño con vuestra atención.
  • Establecer un sistema formal de recompensas. El niño ganará puntos por estar preparado para ir al colegio y luego por su asistencia a clase. No hay que olvidar que al principio, los refuerzos deben ser más intensos a fin de establecer el modelo de comportamiento. El sistema de premios deberá reactivarse después de las vacaciones o de una convalecencia. (Consultad a las seños en el caso de querer aplicar un "Sistema de premios para la Modificación de conducta").
7.-Consultar con el médico en caso de fobia a la escuela

Algunos niños pequeños presentan considerable resistencia a ir a la escuela, y en este caso es probable que se precise ayuda médica para superar el problema. Es importante buscar una ayuda profesional adecuada.

FUENTE: "PORTARSE BIEN"
Garber, Stephen, (aut.)
Ediciones Medici, S.A.

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